El Viraje Hacia La Luz:
Reflexiones para despertar conciencias
Por: Elvira G.
Pensé en un principio que estos escritos tendrían mayor validez ahora que nos acercamos al 2012, por todos los cambios que el planeta está sufriendo actualmente y por la densa oscuridad que vemos aún en muchas áreas de la vida, en cualquier país del mundo.
Sin embargo, me dije a la vez, la oscuridad sobre este plano no es privativa de esta época. La oscuridad del mundo atañe a todo ser que se siente separado, desligado de su centro y origen: la luz. Y esa experiencia ha sucedido a través de los siglos y la historia de la humanidad.
Por ello me atrevo a decir que El Viraje Hacia la Luz es y ha sido siempre una necesidad humana, independientemente de sexo, religión, idioma, nacionalidad, cultura o momento histórico.
Nada más llegar a este plano tan denso, se nos comienza a programar para aceptar la “realidad” de los opuestos. Aquí -se nos enseña desde pequeños-, todo es bueno o malo, claro u oscuro, placentero o desagradable, inteligente o insulso. Entramos entonces en una especie de competencia para obtener lo que consideramos como positivo y deseable.
Por otro lado, al asignar tanta “realidad” a nuestro cuerpo físico, nos sentimos desvalidos, desamparados, frágiles ante ese final insalvable: la así llamada muerte. Vivimos desconectados. Nuestro subconsciente, programado desde pequeños con tantos temores, nos lleva a creer que estamos abandonados y a merced de cuanta tragedia y desventura pueda llegar a encontrarse con nosotros en nuestro camino.
Creemos en Dios. Sí, algunos así lo pensamos. Pero creemos que ese Dios está allá lejos, fuera de nosotros. Que es un ser estricto, que vigila celosamente si nos estamos portando “bien o mal”. Se nos ocultó que, si Dios existe, no es un señor mayor, de barba y largo pelo blancos. Sino que Dios es energía, Luz dentro de nosotros.
Y, por otro lado, al olvidar nuestra verdadera naturaleza, acordamos valor en este denso plano a la posesión y acumulación de objetos materiales, nombramientos y posiciones sociales, pensando que eso nos da fuerza y poderío ante los demás.
Cuando hablo de lograr El Viraje Hacia la Luz, me refiero a volver nuestra mirada a esos elementos que no se palpan con la realidad ilusoria de los sentidos, a esas benditas “chispas de luz” que iluminan la innegable oscuridad en que se torna nuestra cotidiana existencia cuando nos sentimos solos, frágiles, separados y abandonados a nuestro incierto porvenir.
¿Cómo dejar de sufrir? ¿Cómo llegar a vivir fuera de temores, angustias, resentimientos, nostalgias y tristezas? Sólo volviendo la mirada hacia la Luz, hacia el amor, hacia la certeza de que provenimos de una fuerza inmensa que estalló en millones y millones de partículas de las que formamos parte. Y comprobar al fin que no estamos solos, que nunca lo hemos estado, que formamos parte de Un Todo.
Hacernos conscientes de que el mal que yo pretendo hacerte, me lo estoy haciendo antes que a nadie, a mí misma. Aprender que tu dolor me duele y que tu felicidad me llena de gozo. Cuando comprendo que yo camino en los pasos de cada ser que se mueve por el mundo, cuando comprendo que el sol que me cobija y me da fuerza de vida, es el mismo sol que alegra la existencia de otro ser al otro lado del mundo, comprendo que formo parte de la gran familia humana y, por lo tanto, esté en donde esté, Dios está conmigo y todo está bien.
En este Viraje Hacia la Luz analizamos qué somos. ¿Somos tan sólo un efímero vehículo o cuerpo físico? No, somos algo más, desde el “conductor” que puede manejar a nuestro vehículo físico, hasta el ignorado “tripulante” a quien a veces ya muy tarde, al fin, reconocemos, pero que es quien de verdad puede llegar a conducir nuestra existencia a ese espacio de paz y tranquilidad que tanto anhelamos.
Este Viraje Hacia la Luz, en medio de variadas reflexiones, a la manera de piezas de un rompecabezas, nos lleva no sólo a encontrar nuestro Verdadero Ser, sino a encontrar y buscar la compañía de amigos tan entrañables y verdaderos como el silencio, una vez que vamos saliendo ya del túnel hacia la luz.
Reflexiones que son el reflejo de mi propia búsqueda, mi andar personal, procurando siempre alejarme de la oscuridad, para encontrar al fin la luz.
Así, El Viraje Hacia la Luz son una serie de reflexiones que invitan al lector a “virar”, a cambiar de dirección, porque el derrotero que lleva actualmente la humanidad, sólo conduce hacia la oscuridad y penumbra.
El Viraje Hacia la Luz sugiere virar más bien hacia el interior de nosotros mismos, para encontrar la respuesta a las eternas interrogantes: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿hacia dónde voy?
Reflexiones divididas en tres secciones:
El Viraje en Marcha:
Situaciones vivenciadas por la autora, con las que el lector podrá identificarse, ya que somos espejo y reflejo uno del otro. “Tú eres mi otro yo”, como sabiamente lo expresaron los Mayas.
El Viraje Bajo mi Lente:
Temas diversos bajo el personal punto de vista de Elvira G.: la liberación del miedo; la importancia de nuestra actitud; la verdadera “independencia y re-evolución”; el reconocimiento, el mejor de los regalos; la lección de Japón, etc.
El Viraje Interior:
Sección que promueve el cambio interior. Si quiero cambiar mi entorno, necesito cambiar yo primero. Lo dijo Mahatma Gandhi: “sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Cierto, cuando cambio la forma de ver las cosas… las cosas cambian de forma.
Quizás todo esto contribuya al “viraje” que tanto necesitamos como sociedad y humanidad en estos momentos de intensa penumbra social: violencia organizada, incertidumbre colectiva, crisis de valores, conflictos políticos, etc.
Me encantaría sumar este esfuerzo al sueño de quienes han despertado ya a una nueva forma de conciencia, para reconstruir una sociedad cuyos valores sean la solidaridad, el amor fraterno y la convivencia pacífica entre los seres.
Una sociedad realmente justa en donde podamos vivenciar que Todos somos Uno logrando, unidos, el retorno a nuestra verdadera esencia como espíritus habitando temporalmente un cuerpo físico; realizando, al fin, El Viraje Hacia la Luz…
Elvira G.